NUESTROS PRINCIPIOS

Desarrollo integral de la persona:

El fin de la educación es ayudar al desarrollo más completo y armónico de los alumnos para que respondan a su vocación más profunda de ser humano. Se dirige a todas sus facultades: sensibilidad, inteligencia, corporalidad, afectividad, voluntad, carácter, libertad “responsable”, decisión y dimensión ética.

Búsqueda de la Excelencia:

Nuestra formación aspira a ser un llamado permanente y esperanzador a la superación personal. Conocerse más, aceptarse a sí mismo en las propias limitaciones y posibilidades y en medio de las complejidades, dar lo mejor de sí.

El Principio de la Singularidad:

El principio de la singularidad, que reconoce que cada hombre tiene su ritmo, sus capacidades y su vocación, es una invitación a la tolerancia, a respetar la diversidad. Es un desafío a comprometerse con el crecimiento de cada persona, reconociendo su aporte distintivo, queriendo y exigiendo a partir de su particular realidad.